Máquinas Mortales, plagada de guiños
- 12 dic 2018
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Después de un devastador episodio catastrofista, la humanidad se desmorona hasta el límite de la extinción. Los sobrevivientes emergen en grupos desiguales para conformar ciudades a bordo de enormes máquinas destructoras. Londres, la mayor de ellas, cuenta entre sus habitantes con Thaddeus Valentine (Hugo Weaving), un hombre que tiene la fijación de gobernar a lo que resta del mundo, a través de un arma secreta a punto de terminar.
Por su parte, Hester Shaw (Hera Hilmar) es una joven huérfana que busca vengar la muerte de su madre a manos de Valentine, algo que está a punto de lograr de no ser por la intervención de Tom Natsworthy (Robert Sheenan), un talentoso joven que evita que Hester cumpla su cometido, pero al final, éste termina por ser traicionado por el mismo Thaddeus, lo que le obliga a unir fuerzas con la joven. Juntos emprenderán, al lado de otro grupo de hábiles y valientes guerreros, una hazaña para acabar con los malévolos planes de Valentine.
Peter Jackson, obsesionado con el recuerdo de su galardonada franquicia El Señor de los Anillos, escribe una historia plagada de guiños de otras cintas del género de aventura, pero que tuvieron una premisa con mayor mérito y credibilidad, siendo portadoras de un argumento con más futuro que la película en cuestión.
A pesar que la actuación de los jóvenes protagonistas es algo de lo poco rescatable del filme, no termina por salvar la idea, la cual se desvanece desde un inicio y culmina por convertirse en un bodrio con instantes de seriedad y buenos efectos, lástima.
Existe la posibilidad de que la cinta subsista en taquilla gracias a la oportuna intervención de los millennials, pero eso es sólo una suposición esperanzadora, porque para el público Cinéfilo, ávido de buenas ideas, esto resulta ser una verdadera pérdida de tiempo, con momentos de comicidad muy ñoña y telegrafiada.
¡¡Cómo vamos a extrañar a Hayao Miyazaki!!





















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