Aquaman, sólo un espectáculo submarino
- 12 dic 2018
- 1 Min. de lectura

Después de lanzarse al autoexilio, la reina Atlanna (Nicole Kidman) llega hasta la costa donde se encuentra Thomas Curry (Temuera Morrison), guardián del faro. Ambos se enamoran y procrean a Arthur (Aquaman), quien, en un futuro, se convertirá en el rey de los siete mares, no sin antes disputar el título con su medio hermano, el príncipe Orm Marius (Patrick Wilson).
En medio de un majestuoso espectáculo marino, la odisea del rey de los océanos se convierte en una las cintas con más efectos especiales que hayamos visto, dejando atrás la creatividad humana para recrear locaciones reales -por obvias razones-.
Jason Momoa se convierte, así, en el primer superhéroe sin talento, pero con mucha intuición; dicharachero, pero serio en las situaciones de apremio; como quien dice: un hombre hecho a la medida de las circunstancias de
ambos mundos.
Sin embargo, con toda esta palabrería, no dejamos de pensar que la cinta no cuenta con la adrenalina suficiente para incorporarse al nivel en el que se encuentran los personajes de Marvel que, con todo y eso, no son lo mejor de lo mejor. Simple y sencillamente, no creemos que estemos hablando de un superhéroe que nos gustaría volver a ver en próximas aventuras, pero en gustos se rompen géneros.
Afortunadamente, lo que menos cuenta para los fanáticos de las cintas de DC son las críticas, por lo que muchos abarrotarán las salas de cine ansiosos de ver al nuevo Poseidón del cine. Con todo esto, seguimos pensando que lo mejor del mundo cinemático de DC es Batman de Christopher Nolan y Wonder Woman de Paty Jenkins, reservándonos la opinión que guardan los lectores de comics.





















Comentarios