Titanes del Pacífico 2, entretenimiento puro
- 20 mar 2018
- 2 Min. de lectura

Los géneros cinematográficos de ficción y terror requieren de un tratamiento muy especial para conseguir la aceptación de público Cinéfilo; sus historias deben estar fundamentadas en argumentos coherentes y a su vez innovadores, de lo contrario terminarán por alimentar el costal de las películas basura.
Cuando el dueño de esta sección se prepara para ver una cinta de este tipo, recurre mentalmente a la línea final de la cinta de Pixar, Ratatouille, dicha por el personaje Anton Ego: “Sorpréndeme”. Dicho lo anterior, comencemos.
Jake Pentecost (John Boyega) es el hijo del hombre que diera su vida para evitar que las gigantescas criaturas conocidas como Kaiju volvieran a azorar el planeta, sumiéndolo en la muerte y la destrucción. Inmiscuido, para sobrevivir, en una serie de negocios turbios, Jake, involuntariamente se ve inmiscuido, junto con la adolescente Amara Namini (Cailee Spaeny), en una persecución por parte del ejército encargado de tripular y manipular a los llamados Jaeger, -descomunales máquinas de batalla con forma humanoide-, los cuales están siendo modificados ante un posible retorno de los Kaiju.
Tras su captura, y a cambio del perdón por su falta, es solicitado para encabezar y entrenar a un grupo de jóvenes que pilotearán los nuevos modelos Jaeger, ignorando que la verdadera amenaza ya se encuentra entre los humanos, lo que pondrá en riesgo su supervivencia en La Tierra. La pregunta ahora es: ¿Podrá librar la mayor batalla de su vida, aún mucho más grande que la que emprendió su padre?
Steven S. DeKnight queda a cargo de la secuela del proyecto de Guillermo del Toro, y lo lleva a cabo de una manera muy ágil y profesional, apoyándose en una serie de elementos visuales y auditivos, los cuales representan el mayor de sus méritos.
Aunque al principio nos encontramos con instantes que, definitivamente, nos hicieron desear abandonar la sala y correr, debido a la actitud juvenil de algunos personajes, terminamos por dejar correr la trama del filme y aplicar nuestra propia recomendación: creer en lo que estás viendo y dejarlo que fluya hasta el fin, sin importar que tan predecible sea.
Así lo hicimos, pero al final nos encontramos con una vuelta de tuerca que cambio, para bien, nuestra percepción.
A partir de la mitad de la cinta, la narrativa se va transformando y se vuelve más ágil y madura. Todas las migajas que se fueron desperdigando desde el inicio de la película, al final terminaron por conformar un filme más compacto y entretenido, sin dejar de mencionar que la edición, los movimientos de cámara, la música y, sobre todo, el sonido, fueron los responsables directos para que un servidor terminara por salir con un buen sabor de boca.
La producción cuenta con varios guiños a otras franquicias del género, pero todo se vale si sabes emplearlo; como dijera Obadiah Stane (Jeff Bridges) en Iron Man: No porque hayas concebido una idea, ésta te pertenece.
Para todos aquellos que estén interesados en ir al estreno de Titanes del Pacífico 2: La insurrección, sólo les sugerimos qué si está a su alcance verla en una sala no tan convencional y con un mejor perfil de sonido, no lo duden. Creemos que uno de los mayores méritos del filme se encuentra en este aspecto auditivo.





















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